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domingo, 8 de enero de 2012

Los niños en la cocina


En nuestro Especial Alimentación Infantil en Bebés y más ya explicábamos lo importantes que son las comidas en familia para que los niños desarrollen buenos hábitos de nutrición y además, fomentar la buena comunicación. Sin embargo, la comida es algo más que comer, y en todo el proceso podemos y deberíamos, incorporar a los niños a la cocina.
Las ventajas de la colaboración de los niños en el proceso de la cocina son muchas. Nos van a permitir conocerlos mejor y que ellos también nos conozcan, trabajando en equipo, distribuyendo tareas y ayudándonos los unos a los otros.
Además, la cocina es, como explicamos también en otras ocasiones, un gran laboratorio de aprendizaje donde matemáticas, ciencias naturales y hasta historia y geografía tienen su lugar.
Educar a nuestros hijos es un proceso complejo que podríamos resumir como la forma de preparar a nuestros hijos para vivir como adultos independientes y felices, capaces de desarrollar su potencial y relacionarse sanamente en la sociedad. Y, en esto, también la cocina nos ofrece infinitas posibilidades de socialización, aprendizaje de tareas básicas, de higiene, nutrición y relaciones humanas.
Por último, debo también destacar que la cocina y todo en lo que los niños pueden colaborar en ella va a mejorar sus habilidades cognitivas, de comunicación y además, la psicomotricidad fina con la utilización de materiales y objetos de todo tipo.
Veamos ahora las tareas relacionadas con la cocina en la que los niños van a poder colaborarcon los adultos.

Colaborar en la compra

Colaborar y acompañarnos a la compra es una de las actividades que forman parte del proceso de la cocina.
Cuando son bebés la compra puede resultar muy aburrida para ellos, sobre todo si van en su carrito y pasamos demasiado tiempo para su paciencia y necesidades en el super. Pero a partir de los dos o tres añitos, dependiendo del niño, si puede ser un rato de actividad familiar agradable si la planificamos bien y sobre todo, si acudimos a tiendas del barrio donde ir enseñándole los diferentes alimentos. Me acuerdo lo que le gustaba a mi hijo la frutería o la pescadería y lo mucho que pudo aprender alli.
Luego, cuando ya se cansan menos y entienden mejor los conceptos, podemos ir mostrándole los diferentes alimentos, hablando de ellos, eligiendo juntos el menú que haremos con lo que vayamos comprando e incluso, ir explicando cosas como la fecha de caducidad o la elección de alimentos saludables dentro de una dieta balanceada.
Como siempre, con los niños, sin prisas ni regaños, descubiéndoles que el mundo es un lugar lleno de posibilidades en las que vamos a acompañarles.

Colaborar en la preparación de los alimentos

La cocina puede ser muy divertida si los niños nos ayudan a preparar los alimentos. Hay muchos materiales que tocar, masas, polvos, líquidos, además de muchos colores, sabores y texturas diferentes. Los niños pueden aprender mucho, ejercitarse y divertirse en ella.
Pueden ayudarnos con tareas sencillas, al principio, solo acercarnos algo o darle a un botón con nuestra supervisión, pero poco a poco batir un huevo, revolver una mezcla o amasar van a estar dentro de sus capacidades.
Por supuesto, debemos asegurar la cocina para que no sea peligrosa para ellos, no dejando cazuelas ni objetos calientes ni cortantes cerca de ellos y evitando que puedan tocarlos tirarlos. Pero tampoco hay que obsesionarse con tenerlo todo limpio y recogido mientras nos ayudan, hay que ser flexibles y disfrutar del proceso. Y, por supuesto, nunca regañarles si no hacen bien las cosas a la primera, pero si estar atentos para evitar y señalar los comportamientos que puedan ser peligrosos.
Lo ideal es pedirles ayuda con platos fáciles: un helado, una ensalada, unos aperitivos, poner unas lonchas de queso en un plato o decorar la fruta ya cortada poniéndola bonita en la fuente de servir. Si hacemos pizza casera, una tarta o unos bocadillos seguro que van a disfrutar mucho ayudando y si, además, tenemos un poco de maña para hacer decoraciones con forma de caritas o animalitos, más todavía.

Poner y quitar la mesa

Si vamos a comer todos juntos y no vamos con prisas es el momento de ir incorporando al niño, a partir de los tres años, cuando tienen la habilidad necesaria, a las tareas de poner y quitar la mesa. Antes, quizá podrán también llevar las servilletas o vasos de plástico, pero no sería adecuado pedirles más de lo que son capaces.
Sin embargo, si es importante tener en cuenta que los niños no son incapaces y que hay muchas cosas que pueden hacer, sin presionar ni regañar, primero como un juego y poco a poco, como una labor más que hacemos en familia, para, más adelante, que puedan asumir directamente que el hogar es un proyecto común en el que todos colaboramos en las tareas que podemos hacer.
Es importante, cuando vamos a poner la mesa o quitarla, pedirles cosas concretas y explicarles la forma de hacerlo, sin enfadarnos si se les cae algo o si, en ese momento, están cansados y necesitan jugar después de haber estado sentamos mucho rato. Es un proceso paulatino pero también podemos hacerlo divertido y agradable si nosotros nos lo tomamos de ese modo, siempre recordando que las actividades deben ser apropiadas para la edad y la capacidad del niño.




fuente:bebes y mas

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Cuáles deben ser las primeras comidas de tu bebé?

El paso de la leche materna a los alimentos sólidos es una etapa emocionante, pero llena de dudas a la vez.

Bebes, Alimentación

“Mira, un avión”, “esta cucharada por papá, esta por mamá, esta por el abuelo”... son frases que se suelen escuchar cuando se tiene un bebe de seis meses en casa. Esta edad es el inicio de una aventura que se concentra en las papillas. Sepa qué alimentos introducir primero, cuáles evitar y aproveche los siguientes consejos para el futuro niño.

Para la nutricionista Saby Mauricio, docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), al inicio, las papillas deben ser de tubérculos y almidones, ya que son de fácil digestión. “La papa y el camote vienen a ser los preferidos, porque hay abundancia de estas especies en nuestro país”, recalca.

Ahora bien, las proteínas las dará el pollo. “Cuando se toma menos leche materna, una de las principales deficiencias en los pequeños es el hierro. Por ello, además de la pulpa del pollo, se recomienda darles el hígado”, afirma la especialista, quien hace hincapié en que no puede ser de carne, ya que los bebes no tienen tolerancia a la res.

En cuanto a la fibra, las verduras y frutas se empiezan a consumir simultáneamente. Solo hay que procurar que el bebe consuma ambas cocidas y que dentro de la amplia gama no se incluyan los cítricos, sino hasta el año de edad. “Evite incluir dentro de la dieta la piña, fresa o tomate”.

Esto para evitar alergias alimentarias en los niños. No es que estos alimentos causen alergia directamente, pero sí pueden exacerbar una”, acota Mauricio.

Finalmente, las grasas y aceites son importantes, ya que son responsables del desarrollo del sistema nervioso central y del cerebro del pequeño. Solo hay que diferenciar entre las saludables y la que no lo son.

Algo más… 

¿Por colores? Alimentar al bebe siguiendo un color de alimento y luego otro es una manera didáctica de aplicar una dieta saludable. Se sabe que los verdes y amarillos tienen alta carga de vitamina A y C, por ejemplo.


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